Estafeta estellesa

Bitácora de la biblioteca de Estella

Reflexiones de una bibliotecaria…¿Una especie a expurgar?

Posted by bibliotecaestella en 30 junio 2011

La verdad es que, así escrito, el título de esta entrada es un tanto apocalíptico.

Pero, como ya decía Don Hilarión en “La Verbena de la Paloma”: Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. Y esto está muy reflejado en el mundo del libro.

Se puede decir que han existido tres grandes revoluciones en el ámbito de la escritura y el libro:

La primera empezaría con la aparición de la escritura en Mesopotamia allá por el tercer milenio antes de Cristo, lo que cambió sustancialmente el modo de comunicación humana.
La escritura iría variando a lo largo de la historia.

El segundo gran momento en esta revolución nos lo da el Sr. Guttenberg cuando en 1456 consigue el prodigio de imprimir una Biblia con la imprenta, máquina que nos evita la laboriosa tarea de copiar los libros a mano.
Este avance tecnológico permitirá que se “popularicen” los libros y que la cultura, por lo tanto, sea accesible para todo el mundo.

Durante más de 500 años el libro se ha mantenido más o menos así, aunque, con la aparición de los ordenadores, las personas comienzan a leer en formato digital.
En 1971 Michael Hart crea el Proyecto Guttenberg, una biblioteca gratuita de libros digitales.
Y en 1998 aparecerá un aparatito que va revolucionar la tranquila vida del libro impreso y, ya de paso, la vida de bibliotecas y bibliotecarios: el Rocket ebook, que servía para leer libros  en una pantalla LCD que desprendía luz.
Este mismo año aparece el softbook , que permitía descargar los libros directamente de internet o insertarlos con flash cards. Su pantalla era también de LCD.
Esta revolución, llevó a que la revista Mouse.cl lanzara este grito en la red:  “El libro ha muerto, viva el e-book”

Esta frase tan lapidaria todavía no se ha hecho realidad.
No obstante, en estos 13 años que han pasado desde la aparición de los primeros e-readers la evolución ha sido vertiginosa, sobre todo a partir de 2006, cuando hace su aparición la tinta electrónica, tecnología que permite que se fabriquen e-readers con pantallas que no irradian luz, lo que no daña la vista.
De este tipo tenemos varios: Sony Reader, Kindle, Nook, Papyre…
Probablemente acabaríamos comprando uno de estos gagdets, pero la aparición del ipad (2010) y las posteriores tabletas que han desarrollado compañías como Toshiba, Samsung… han supuesto una dura competencia al e-reader, competencia que, según mi modesta opinión, acabará inclinando la balanza a favor de la tablet, en el momento en que ésta consiga desarrollar una tecnología que no dañe la vista al leer.

¿Cómo ha cambiado esta revolución las formas de compra del libro?

Con el libro en papel, uno iba a la librería, elegía el libro y lo abonaba, bien en metálico, bien entregando la tarjeta.

¿Qué pasa con el libro electrónico?
La cosa se complica aún más.
Para empezar, la oferta de libro electrónico (en español que es nuestro caso) es todavía escasa. Podemos encontrar, este tipo de soporte en  El Corte Inglés, Casa del Libro, Elkar, Gurebook (para libros en euskera), entre otros ; así como en plataformas como Libranda, que no vende libros directamente sino que te pone en contacto con librerías y editoriales que sí trabajan el mundo digital.

Voy a contar mi experiencia.
Antes de poder comprar un e-book, es preciso tener permiso en el e-reader para poder descargar libros con DRM . Para ello, tenemos que darnos de alta en Adobe Digital Editions, lo que nos obliga a facilitar datos personales.
Una vez hecho esto, vamos a una página web, a comprar.
Otra vez nos tenemos que registrar, con lo cual volvemos a dar nuestros datos personales.
Realizamos la compra que, como en cualquier otra compra digital, consiste en seleccionar el libro, añadirlo al carrito y luego efectuar la adquisición, para lo cual también tendremos que elegir método de pago: mediante Paypal o dando los datos de nuestra tarjeta.
Lo que nosotros compramos es un link de descarga.
Para poder verlo en nuestro e-reader, tendremos que tener instalado en el ordenador algún programa tipo Calibre o Reader Library, en el caso de tener un e-reader Sony. Añadiremos nuestro libro a uno de estos programas.
Luego conectamos nuestro e-reader al ordenador y a través de Calibre o Reader Library nos descargamos el e-book en el aparato.
¡¡¡Y ya está listo y se puede leer con tranquilidad!!!

Como se ve, son pasos que precisan, en algunos casos, de algún conocimiento de informática y de descargarse programas al ordenador.
También podemos descargar gratuitamente libros que están libres de derechos de autor. Lo podemos hacer en Proyecto Gutenberg o en Google Books, por ejemplo.

Esto desde la vía legal. Pero no nos engañemos. Existen multitud de páginas web como epub gratis o que de libros que permiten la descarga ilegal de e-books de manera mucho más rápida.

¿Dónde queda la biblioteca en todo este mundo?

Nosotros, como bibliotecas, no podemos permanecer ajenos a toda esta revolución que se nos viene encima.
Cierto es que hasta ahora nos manteníamos expectantes porque había cosas como el formato que se iba a imponer, que no estaban del todo claras.

Pero hemos de reconocer que el e-book está ahí y no se va a ir, y he aquí donde las bibliotecas tenemos que pensar qué modelo de préstamo queremos dar a nuestros usuarios.

Hoy por hoy, se han abierto tres vías en el panorama bibliotecario español:

–  En Enero de este año el Ministerio de Cultura informó, a través de nota de prensa, que 15 bibliotecas españolas iban a ser dotadas con e-readers cargados con obras libres de derechos de autor. De esta manera se pondría en marcha un servicio de préstamo a domicilio del aparato, para que los lectores se familiarizasen con el dispositivo. La iniciativa ha tenido mucho éxito.
– La Red de Bibliotecas de Galicia ha dado un pasito más y ha creado Galicia ebooks. Se trata de una plataforma de descarga de libros en préstamo. Pero es mixta, porque para poder descargar el e-book, has tenido que llevarte en préstamo primero el dispositivo. La plataforma la ha montado la empresa Xercode.
Experiencias que se están llevando a cabo en Madrid y Barcelona, recogidas en el último número de Bid en un artículo titulado: “Desarrollo del servicio de préstamo en línea de libros electrónicos en las bibliotecas públicas de Cataluña y de la Comunidad de Madrid”. Creación de una plataforma neutra comercialmente, desde la que se pueda acceder al préstamo de documentos electrónicos. Se apuesta más por prestar contenidos que dispositivos de lectura.
Un ejemplo de este tipo es la biblioteca digital de la New York Public Library eNYPL .

Personalmente creo que la balanza acabará inclinándose hacia la tercera opción, siguiendo modelos como el de la Biblioteca Pública de Nueva York.
Y los bibliotecarios, como otras tantas veces, tendremos que adaptarnos a las nuevas tecnologías. Algo verdaderamente impresionante en un colectivo que, hoy por hoy, está compuesto de “emigrantes digitales”.

No obstante, todas estas reflexiones que hago ahora para diciembre puede que estén obsoletas y a finales de año tengamos que hablar de ¿nube? ¿Spotify de libros?…

“Lo más irónico de todo es ver que las maravillas electrónicas se venden con un instructivo impreso. Ningún libro se vende con instructivos electrónicos que faciliten su lectura.” (Mario Vargas Llosa)

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