Estafeta estellesa

Bitácora de la biblioteca de Estella

Adiós a Ray Bradbury

Posted by bibliotecaestella en 7 junio 2012

La literatura de ciencia ficción, o mejor fantástica como prefería denominarla él, está de luto. Y es que la muerte de Ray Bradbury, a los 91 años de edad, supone la pérdida de uno de los escritores más admirados y seguidos por los lectores de este género. Enamorado de su trabajo creativo y de los avances científicos que podrían crear un mundo mejor, deja para la posteridad obras inmortales como ‘Fahrenheit 451 o ‘Crónicas marcianas’.

Algo más de una veintena de novelas, numerosos libros con ensayos, relatos cortos y teatro, y varios guiones cinematográficos y televisivos conforman la creación literaria completa de Bradbury, quien se consideraba como un narrador de cuentos con ‘moraleja’. Moraleja que surgía de los paisajes fantásticos y hasta poéticos que dibujaba Bradbury, donde la vida diaria de las personas conforma el verdadero entramado de la historia.

Ávido lector de clásicos como Julio Verne o H.G. Wells, cabe destacar la encendida defensa que siempre hizo Bradbury de las bibliotecas: “Las bibliotecas me criaron. No creo en los colegios ni en las universidades. Creo en las bibliotecas, porque la mayoría de los estudiantes no tienen dinero”.

Fue precisamente en una de las bibliotecas de la Universidad de California donde escribió, gracias a unas máquinas de escribir de alquiler, los primeros borradores de ‘The Fireman’, novela que más tarde sería publicada en una versión más larga como ‘Fahrenheit 451’. Esta obra le acompañaría el resto de su vida y lo hará también en la muerte, ya que como él dejó escrito, su lápida funeraria lleva el lema ‘Autor de Fahrenheit 451′.

Además de su obra de ficción, Bradbury escribió muchos ensayos cortos sobre artes y cultura, y elaboró libretos teatrales y guiones de televisión, entre los que destaca su colaboración con John Huston en la adaptación de ‘Moby Dick’ para la película que éste dirigió en 1956.

Y como la mejor manera de recordar a un escritor es leer su obra, ahí va un pequeño párrafo de su novela cumbre, ambientada en un país donde la gente es feliz, ingenuamente feliz. Feliz gracias a que está prohibido pensar, leer. De ello se ocupa Montag y el resto de compañeros de su brigada de bomberos, cuya misión no es apagar incendios, sino provocarlos y quemar en ellos libros:

“Hubo un pajarraco llamado Fénix, mucho antes de Cristo. Cada pocos siglos encendía una hoguera y se quemaba en ella. Debía ser primo hermano de Hombre. Pero cada vez que se quemaba, resurgía de las cenizas, conseguía renacer. Y parece que nosotros hacemos lo mismo, una y otra vez, pero tenemos algo que el Fénix no tenía. Sabemos la maldita estupidez que acabamos de cometer. Conocemos todas las tonterías que hemos cometido durante un millar de años, y en tanto que recordemos esto y lo conservemos donde podamos verlo, algún día dejaremos de levantar esas malditas piras funerarias y a arrojarnos sobre ellas”.

Para conocer esas ‘tonterías’ cometidas, ésta y otras obras de Brad Bradbury os esperan en la Biblioteca Pública de Estella, a salvo de las llamas.

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