Estafeta estellesa

Bitácora de la biblioteca de Estella

Archive for the ‘Anécdotas bibliotecarias’ Category

“El tiempo entre costuras”, otra vez

Posted by bibliotecaestella en 11 noviembre 2013

El tiempo entre costuras  La joven modista Sira Quiroga abandona Madrid en los meses previos al alzamiento, arrastrada por el amor desbocado hacia un hombre a quien apenas conoce. Juntos se instalan en Tánger, una ciudad mundana, exótica y vibrante donde todo lo impensable puede hacerse realidad. Incluso, la traición y el abandono.
Sola y acuciada por deudas ajenas, Sira se traslada a Tetuán, la capital del Protectorado español en Marruecos. Con argucias inconfesables y ayudada por amistades de reputación dudosa, forja una nueva identidad y logra poner en marcha un selecto atelier en el que atiende a clientas de orígenes remotos y presentes insospechados.A partir de entonces, con la contienda española recién terminada y la europea a punto de comenzar, el destino de la protagonista queda ligado a un puñado de personajes históricos entre los que destacan Juan Luis Beigbeder – el enigmático y escasamente conocido ministro de Asuntos exteriores del primer franquismo -, su amante, la excéntrica Rosalinda Fox, y el agregado naval Alan Hillgarth, jefe de la inteligencia británica en España durante la segunda guerra mundial. Entre todos ellos la empujarán hacia un arriesgado compromiso en el que las telas, las puntadas y los patrones de su oficio se convertirán en la fachada visible de algo mucho más turbio y peligroso.

Este es el resumen de la novela “El tiempo entre costuras”, de María Dueñas, que vio la luz el 9 de Junio de 2009.

A la Biblioteca llegó el 21 de Julio de ese mismo año. Al principio su presencia pasó un poco inadvertida. Pero paulatinamente, y gracias al boca a boca, comenzó a ser uno de los libros más reservados. Tanto fue así, que tuvimos que adquirir un segundo ejemplar, dada la demanda.

Durante todo el año de 2011 y el primer semestre de 2012 ocupó el primer puesto en el ranking de los libros más leídos por los usuarios estelleses, por lo que fue la novela más viajera de la biblioteca, ya que a lo largo de año y medio en ningún momento estuvo colocada en la estantería.

Las aguas habían vuelto a su cauce cuando, el 21 de Octubre de este año, Antena3 estrenaba la serie basada en el libro.

 

Y vuelta a empezar. La novela ya ha abandonado su estantería, no sabemos si por mucho tiempo.

Hemos sabido que el año que viene se va a estrenar una serie basada en El Capitán Alatriste, el personaje creado por Arturo Pérez-Reverte.
¿Será el próximo en salir de tournée?

“Cada ola trajo consigo un recuerdo, una estampa del pasado: memorias de la joven que un día fui, de mis logros y temores, de los amigos que dejé atrás en algún lugar del tiempo; escenas de otras tierras, de otras voces. Y sobre todo, el mar me trajo aquella mañana sensaciones olvidadas entre los pliegues de la memoria: la caricia de una mano querida, la firmeza de un brazo amigo, la alegría de los compartido y el anhelo de lo deseado.”  (El tiempo entre costuras)

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El extraño caso del libro rebelde

Posted by bibliotecaestella en 9 octubre 2012

De sobra es conocida la fobia que algunos libros tienen a quedarse dentro de las estanterías de una biblioteca. Ya sea por elitismo, animadversión a sus compañeros de balda o un irrefrenable espíritu viajero, la realidad es que hay ejemplares que hacen todo lo posible para pasar sus días lejos de nuestra querida Biblioteca Pública de Estella. Incluso, para desconcierto de bibliotecarios y futuros lectores, los hay que consiguen hacer realidad este extraño sueño y, contando con la maléfica ayuda de sus incontrolables usuarios, se refugian para siempre en las casas de éstos.

Pero hoy toca hablar de otra clase de huidizos ejemplares. Aquellos que por su fama literaria o por la de su autor pasan de mano en mano parando en la biblioteca únicamente el tiempo imprescindible para apalabrar el préstamo. Tan demandados y tan en boca de los lectores están que se acaban convirtiendo en auténticas leyendas, títulos solo al alcance de unos pocos, dada la cantidad de reservas con las que cuentan.

Tomemos el caso, por ejemplo, de uno de los dos ejemplares de ‘La caída de los gigantes’ (penúltima novela de Ken Follet), disponibles en nuestra biblioteca. Sus números le encumbran: desde que llegó hace poco más de dos años ha sido prestado a una treintena de personas, sin pasar ni un solo día en las estanterías bibliotecarias. Se las ha ingeniado para descansar plácidamente durante todo este tiempo en las mesillas de noche, mesas camilla, toallas de playa o mochilas de sus lectores. Pero claro, no es fácil mantener este ritmo. Y más si tenemos en cuenta que su autor ha decidido publicar una segunda parte de la historia (‘El invierno del mundo’ en este caso) y todas las miradas de los seguidores de Ken Follet se dirigen ya hacia ella.

Ante la posibilidad de tener que guardar reposo en las robustas pero acogedoras estanterías bibliotecarias, ni corto ni perezoso, nuestro libro protagonista ideó un plan: no regresar de su último préstamo, borrando además todas las pistas dejadas en la huída. Así, durante el trayecto que le traía de regreso a ‘casa’ saltó en marcha del vehículo de nuestro sufrido usuario, que –todo hay que decirlo- no había tenido la precaución de depositarlo en el interior del coche sino en el alerón, hecho que facilitó notablemente el vuelo de nuestro protagonista en la primera curva de la carretera de Arróniz.

Sin embargo, no contaba este ejemplar de ‘La caída de los gigantes’ con que su huída se viese frenada por el buen hacer de los habitantes de esta tierra. Y es que otro conductor vio posteriormente el libro en la cuneta, paró su vehículo, lo rescató y lo acercó hasta nuestra biblioteca, tras observar sus identificaciones. A pesar sus más de mil páginas, hay que decir que el volumen salió ileso del siniestro.

A buen recaudo el ejemplar y con el notable alivio del lector al que le había desaparecido –que se evitó así el costo de la reposición-, continúa, sin embargo, la rebeldía de nuestro protagonista, quien tras regresar a su hogar de la estellesa calle Ruiz de Alda, ya se las ha ingeniado para hacer descansar su ajetreado lomo entre las manos de un nuevo lector. ¡Suerte la suya!

Y aunque en este caso el ejemplar no se ha salido con la suya, todo hace indicar que mejor suerte ha tenido un DVD del simpático ‘Bob Esponja’, que en plena Calle Mayor de la capital del Ega logró escapar hace unos días, lanzándose esta vez directamente al suelo, de las pequeñas manos de los que iban a ser sus próximos videntes, sin que se conozca aún su paradero. En busca y captura desde entonces, confiemos en que la hazaña de este forajido audiovisual no sea repetida por el resto de sus ya ex compañeros y que los usuarios de la Biblioteca Pública de Estella puedan divertirse, entretenerse, reír, llorar o aprender con ellos.

PD: La fuga de publicaciones se multiplica. Acabamos de conocer las correrías de otro ejemplar que, aprovechando un viaje de su lector o lectora a Cataluña, se las ingenió para mimetizarse con el mobiliario de la habitación del hotel en cuestión y lograr así que nuestro querido usuario no se percatase de que no regresaba a Estella. Afortunadamente, esta evasión ha sido atajada a tiempo. En un registro a fondo del lugar, los responsables del establecimiento dieron con él y está ya de vuelta a la biblioteca.

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Un depósito bibliotecario lleno de sorpresas

Posted by bibliotecaestella en 31 agosto 2012

Además de las que pueden ver y utilizar los usuarios, las bibliotecas tienen varias salas más también destinadas a albergar publicaciones pero con acceso limitado al público en general. Por ejemplo, en la Biblioteca Pública de Estella disponemos de la sala de Fondo Antiguo (donde se guardan obras desde el siglo XVII hasta la primera mitad del siglo XX), o el Depósito, que alberga miles de libros, películas y audiovisuales que por problemas de espacio no pueden ser presentados al público en las estanterías de la sala de lectura o la sala de estudio.

Y es que para que las nuevas adquisiciones y novedades literarias tengan su sitio, otros libros tienen que cederles su espacio. Pero este depósito no es ni de lejos una especie de cementerio de elefantes, ya que las publicaciones que alberga –cerca de 6.000 libros- están también a disposición de cualquier usuario de la biblioteca. Por ello, si no se encuentra el libro que se desea en las estanterías, es conveniente preguntar a los bibliotecarios si se dispone de ése o de algún otro ejemplar similar, ya que es fácil que en los casos de publicaciones con algunos años ya de vida, se haya decidido cambiar su localización y ubicarlo en dicho depósito.

Es el caso, por ejemplo, de los grandes clásicos creados por escritores como Homero, Marcel Proust, Balzac, Charles Dickens, Chejov, Tolstoi, Delibes o Pérez Galdós, por citar algunos. Aunque el paso de los años hace que su demanda sea menor que la de publicaciones editadas en la actualidad, se hace imprescindible su presencia en una biblioteca pública, dando así la posibilidad a las generaciones presentes y futuras de acceder y disfrutar con su grandeza literaria.

Otra forma de dar con los libros que se encuentran en el depósito es a través de internet, con el Catálogo de las Bibliotecas Públicas de Navarra. En este caso, si al buscar un ejemplar dentro de la sucursal de Estella vemos que dentro del apartado de ‘signatura’, ésta viene precedida de una ‘D’ (Ejemplo: ‘La comedia humana’ de Balzac tiene la signatura D-N BAL), sabremos que se encuentra en el depósito y tendremos que pedirlo a uno de los bibliotecarios. Así de sencillo.

En resumen, la finalidad de los depósitos es proporcionar el mejor almacenamiento posible de los documentos con seguridad y de modo que sean accesibles al personal capacitado. Para ello, disponen de estanterías de tipo compacto, que dan la posibilidad de guardar este material en un menor espacio.

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¿Cuántas páginas tiene?

Posted by bibliotecaestella en 3 abril 2012

Ayer llegó una encantadora adolescente al mostrador de la Biblioteca y mientras leía lo que había escrito en su mano (un buen método para ahorrar papel), nos preguntó:

– ¿Tenéis el libro: “Zazpi etxe Frantzian”?

– Sí

– ¿Y cuántas páginas tiene?

– 249

Continuó leyendo lo escrito en su mano y preguntó:

– ¿Y el libro: “Soinujolearen semea”?

– Sí, y tiene 475 páginas

– Pues me llevo el primero

Sonrisa inocente de la joven… y sonrisa cómplice de la bibliotecaria.

Todos hemos pasado por las lecturas obligatorias de la época estudiantil y comprendemos que cuesta leer un libro con la única motivación de hacer un trabajo en clase. También entendemos a los sufridos profes pues no es tarea fácil conseguir que sus alumnos lean por el placer de la lectura.

Aún así podemos constatar que el nº de páginas o el tamaño del lomo de un libro no es el principal freno para leer un libro a esta edad, pues es bien conocida la pasión de nuestros niños y adolescentes por los siete títulos de Harry Potter, algunos de los cuales superan en páginas a cualquier novela de adultos. O la serie Crepúsculo de Stephenie Meyer, cuyos libros pasan de las 500 páginas.

Por fortuna, todavía no son de lectura obligatoria, porque entonces es muy probable que perdieran su encanto. Y mientras tanto, nuestros jóvenes pueden descubrir en la ikastola o el instituto que existen autores como Bernardo Atxaga que también pueden enganchar.

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Un libro montañero

Posted by bibliotecaestella en 16 marzo 2012

Sabíamos del afán viajero de algunos libros de la Biblioteca, sobre todo las guías de viajes que han visitado los lugares más recónditos de nuestro planeta… Aunque no todos regresaron a su estantería, pues se quedaron olvidados en el avión o bien fueron víctima de los típicos hurtos a turistas despistados.
Otros libros viajeros llegaron hasta la Biblioteca en las mochilas de peregrinos jacobeos, que aligeraron su carga dejando sus lecturas en el albergue y de ahí cruzaron el río hasta llegar al palacio de Eguía. Vinieron desde casi todos los rincones de Europa, otros tienen acento brasilero y los más exóticos usan grafía coreana.

Pero hasta ayer no supimos que tenemos un libro montañero. Sí, así como suena. Se llama “Pirineo vasco. GR 11” y cuando lo devolvieron traía en su interior una curiosa postal del Puerto de Ibañeta con el siguiente texto:

“Este es uno de esos pocos libros que pueden vanagloriarse de haber visitado, ellos mismos, físicamente, todos y cada uno de los lugares, rincones, collados y paisajes que sus páginas recrean.
Por ello querido lector, escucha, escucha con emoción lo que te cuente de sus andanzas porque son verdaderas. He sido testigo y doy fe”.

Nosotros podemos dar fe que después de las nueve etapas entre Zuriza y Hondarribia, las inclemencias del tiempo y el traqueteo en la mochila, la aventura de nuestro protagonista ha dejado huella en sus páginas. Por eso, para las próximas salidas, no es que le vayamos a poner un forro polar, pero sí un forro de plástico protector para que pueda seguir disfrutando sin consecuencias irreparables.

Por ahora lo dejamos descansar en su estantería, siendo la envidia de otros compañeros menos afortunados, que aún no han tenido la dicha de salir de la Biblioteca a conocer las magníficas vistas de nuestro Pirineo…

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